Volver a la Infancia

Después de muchos años, tuve la necesidad de volver al pueblo, donde pase parte de mí infancia, realmente solo pasaba la temporada de verano. Quería volver a recordar después de más de tres décadas…
Llegue como la ultima vez, en tren, una mañana soleada, cuando baje al andén, no me esperaba nadie, la estación estaba abandonada, puertas abiertas, cristales rotos, el reloj estaba parado, solo se oía el cantar de los pájaros, me fije que todavía estaban los arboles donde nos subíamos a coger hojas para los gusanos de seda. Respire profundo, y sentí un aroma que me transportaba a cuando era niño, me colgué la mochila al hombro, y empecé a caminar por un sendero que llevaba al pueblo, estaba a unos minutos a pie.
Los campos que iba viendo a mi alrededor, ya no tenían cultivos, recordé que siempre había campesinos en sus labores, y ahora, ya no había nada, cuantas horas pase corriendo por esos campos.
Alcé la mirada, y divise a lo lejos la torre de la iglesia, todavía con el nido de cigüeñas, al menos dos de ellas, cerca del nido volaban. Durante el corto paseo desde la estación al pueblo, no me encontré a nadie, extraño, siempre te cruzabas con algún  vecino del pueblo.

Empecé a pasear por las calles, y empezaron a venirme recuerdos muy agradables, parecía como si lo estuviera viviendo en ese mismo instante, después de tantos años, ya no estaba todo igual, lo primero que eche de menos fue el cuartel de la guardia civil, no estaba, ahora era un hogar del pensionista. La puerta estaba abierta, y decidí entrar, solo había dos señores ancianos y el chico que regentaba aquel bar, me puse en un rincón de la barra, pedí un café, y observe a los ancianos no les conocía, leían la prensa, en silencio, al cabo de un rato volví a salir a la calle para continuar el paseo, por una de esas calles llegue a la altura de la escuela, ya no estaba era un solar, recuerdo que cuando estuve la ultima vez, ya estaban construyendo el colegio a las afueras del pueblo, pero nunca le vi acabado, continúe andando, pensando en miles de cosas, se me amontonaban los recuerdos, me detuve en otra casa, aquí es donde vi la primera película de cine, el cine de verano, en la que en la ventana anunciaban en un cartel la película, estaba cerrado pero me acuerdo perfectamente de la señora que vendía las entradas, a la misma vez que tenía una mesa con chucherías, y el búcaro de agua fresca, te hacía pasar a un inmenso patio, donde en una pared blanca proyectaba la película, la sillas de maderas alineadas, y rodeada de arriates con macetas y flores, que tiempos…. seguía paseando por esas calles tan solitarias pues no me encontraba a nadie, todo estaba cerrado, en otra calle llegue a la altura de la botica, era pequeña, allí era donde vivía el médico del pueblo, en su casa es donde pasaba consulta, esta calle era la más importante, lo digo porque era donde vivían como dije el médico, y el alcalde de la época, que se le tenía un respeto muy grande y hoy en día lo recuerdo y no le doy una explicación, pero eran otros tiempos.

Como dije era más importante por que llegaba a la plaza del pueblo donde se encontraba el ayuntamiento, igual que cuando lo vi la ultima vez, pero sin banderas en sus balcones. Al otro lado se encontraba el casino, donde las noches de verano, se sentaban los campesinos a tomar sus vinos, a jugar sus partidas de domino, imagino que hablar de sus cosas, donde se hacían los tratos… atravesé por un atajo, una calle estrecha donde llevaba a una huerta, allí pasaba el vaquero con la vacas al atardecer, iba al ordeño, cuando les veía pasar, ya sabíamos que era la hora de ir por la leche, iba en una bicicleta con una cantara y allí mismo te la servía, era mejor porque si no tenía que ir al despacho de su casa, y allí se formaba la cola de las abuelas, y teníamos menos tiempo para jugar, así éramos.
Al final de la calle el cementerio, cuantas noches de verano, hemos ido para ver quién era el más valiente y amarraba un pañuelo en la reja, y con melones y sandias nos hacían los mayores unos faroles con una cuerda y una vela en el interior, recuerdos….

Ahora que vi casi todo, he dejado para el final, lo más importante para mí, la casa de mis abuelos, cuando he llegado a la altura de la casa, y la he visto cerrada, no sé, pero se me han llenado de lagrimas los ojos, me he sentado en la acera, y me he quedado mirando la fachada, he recordado cuando el abuelo se iba al campo a trabajar, muy temprano, antes del amanecer, y al atardecer llegaban poco a poco los campesinos en sus bestias, con sus serones cargados de lo que en el campo habían recogido, como mi abuela hacia la comida en esas cocinas tan antiguas, como sacaba el agua del pozo con el cubo, como lavaba la ropa a mano en un caldero con una tabla de madera, como me llamaba para ducharme con una manguera el patio, lleno de macetas, un limonero, al fondo tenia cerdos, que al final del año se hacia la matanza. Las mujeres se sentaba en la puerta a tomar el fresco, mientras que un grupo de chavales no dejaban de jugar y correr, recuerdo que mirabas al cielo y si veía perfectamente las estrellas.
Recuerdo como nos contaban historias, y nos quedábamos embelesados, cómo no recordar a D. Rafael el cura, un señor mayor con la sotana negra y alzacuellos y su birrete, era muy querido entre los habitantes del pueblo, un superviviente de la guerra, también con sus particulares discursos, un buen hombre.

Me levante y mire por última vez la casa, y no dejaba de ver como fui de niño, como otro niño cualquiera, que tiempos, volvía de camino a la estación y me sentía nostálgico, pero con una media sonrisa, iba pensando en aquel pasado, todas sus gentes, algunos se fueron y otros emigraron.
Ya de nuevo en el andén esperando el tren de regreso pensé, no sé si volveré algún día, pero me llevo el recuerdo de lo mejor de mi infancia, el mundo rural del que hoy en día no queda nada, al menos en este pueblo, todo se fue poco a poco como se va la vida, nada ni nadie queda indiferente en el paso del tiempo. Pero nadie me puede quitar mis sensaciones, y lo que viví en aquellos veranos de mi infancia y que hoy quise compartir…

Condenado

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