Regresó a la mesa con Álvaro y la niña con paso lento, aprovechando de nuevo para observar la divertida escena que estos compartían, Elena había conseguido que Álvaro hiciera con las servilletas de papel unos gorros y ambos los lucían sobre su cabeza imitando distintos personajes.
La comida transcurrió tranquila y con ambiente relajado, con alguna que otra risa, siempre por las ocurrencias de Elena, en varias ocasiones se miraron a los ojos, y Marina, en esos momentos, deseaba que Álvaro fuera capaz de captar todo lo que su corazón callaba y su mirada decía a gritos.
Al terminar decidieron que el mejor plan para afrontar la fría tarde de noviembre era una sesión de películas de dibujos animados, los tres apretujados bajo una manta en el sofá -¡Tenemos que hacer palomitas!- dijo Elena utilizando el tono más autoritario que fue capaz de emitir su garganta, intentado evitar una negativa por parte de su madre…
- ¡¡¡Pero si acabamos de terminar de comer!!! - contestaron Marina y Álvaro al unísono terminando en una carcajada al darse cuenta de la coincidencia… Finalmente hicieron palomitas, vieron dos películas y la tarde transcurrió lentamente hasta el momento en que Álvaro anunció que debía irse; Carla había llegado a casa después de pasar el fin de semana con su madrina, ambas niñas habían cenado y ya estaban en la cama, y él era plenamente consciente de que la mente de Marina estaba puesta en la visita de Sara, que llegaría en cualquier momento, por lo que decidió dejar que Marina pudiera tener unos momentos de reflexión a solas antes de que eso ocurriera.
Al despedirse se fundieron en un tierno abrazo y Marina apoyó la cabeza en su pecho, Álvaro comprendía que no era momento para dejar aflorar sus deseos de besarla con pasión, por lo que se resistió a la tentación de tan siquiera rozar con sus labios la suave piel, depositando un único beso en su cabello; cuando se separaron Marina tenía los ojos inundados de lágrimas y se despidieron con la promesa de hablar por teléfono más tarde, cuando terminara la visita de Sara.
A penas habían pasado 15 minutos cuando llamaron suavemente a la puerta, Sara evitó tocar el timbre para no alterar el sueño de las niñas, Marina abrió la puerta y la invitó a pasar, era la primera vez que se veían, pasaron al salón y Sara rechazó tomar nada, se sentaron una frente a la otra examinándose lentamente, no en vano podían considerarse rivales, en cierto modo estaban enfrentadas por Sergio y nadie hubiera supuesto que en algún momento llegarían a encontrarse para aclarar la situación de una vez por todas.
Marina reflexionó, no sabía exactamente que quería contarle o preguntarle Sara y no tenía ninguna estrategia previa, así que decidió simplemente escuchar con calma lo que tuviera que contarle y contestar sinceramente a lo que le preguntara, a fin de cuentas ella no tenía nada que esconder.
Ice Eyes

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Por qué tan cortitos???????
Un beso, Ice.