
Tomó su boleto sonriendo, convencido de que esta vez iría a alguna parte, ignorante del como, el cuando, en que circunstancia, pero inmensamente satisfecho de saber que sea como fuere esta vez si llegaría.
Subió las escaleras despacio, con paso firme, con la seguridad que tiene solo aquel que sabe que su destino le esta esperando. Una brisa cálida rozaba su cuello, su frente, sus mejillas… aires febriles que inundaban el cielo del mes de mayo.
Portaba una pequeña maleta de viaje color gris claro, apenas colgaba de su hombro de forma vacilante, deslizándose al compás de sus pisadas. Todo lo que él era, todo lo que había sido, todo lo que una vez creyó ser estaba acoplado bajo aquella cremallera, inmerso en un espacio cerrado. Era lo único que necesitaba llevarse consigo porque los recuerdos, los suyos, estaban muy vivos en alguna parte del pecho, donde sin duda, vivirían por siempre.
Se abrió paso entre las gentes que como él esperaban impacientes, y se sentó en uno de los bancos adyacentes, colocándose el equipaje entre las piernas.
Medito un momento, repasando mentalmente todas esas cosas que dejaba atrás, todas las personas importantes que una vez fueron el eje principal de su vida, su apoyo y sustento, su animo y esperanza. Recordó un sabor, una sonrisa, el olor de alguien que apenas en sueños regreso a su vida, entrando por la puerta de su habitación, mirándolo como solo él sabía hacerlo… Recordó el amor, el inmenso amor que sentía y el dolor punzante que de forma irreversible se queda dentro de uno cuando esas personas sin mas desaparecen, marchando para no volver.
Respiro profundamente, ansioso de llenarse de vida, del ejemplo de vida, del ejemplo de vivir que le habían enseñado otros.
Un susurro recorrió la muchedumbre que le rodeaba, las gentes comenzaron a moverse a su alrededor. Se levantó poniéndose sobre el asiento, mirando por encima de las cabezas de los demás…
…Era un tren…apenas si podía verlo, era un tren de alta velocidad que sin embargo llegaba despacio.
Una oleada de calor le recorrió por dentro, agarró la maleta contra su pecho y contuvo la respiración unos segundo… miró su boleto y clavo sus ojos en el tren que se acercaba… …¿Será el mío?…
Apenas rozándole a sus espaldas alguien susurraba de forma constante.
Un chico joven, de mirada vivaracha se mordía la boca anhelante, mirando hacia donde todos miraban mientras evocaba la misma frase una y otra vez …-¡¡seguro que este es el mío..si, seguro…por favor que este sea para mi!!- …a su lado un hombre mayor reia de forma jocosa mientras le daba palmaditas en el hombro – ¡¡tranquilo chaval..tranquilo..hay trenes cada 10 minutos..!!-
Se quedo mirándoles unos segundos…pensando en cuanto tiempo llevarían allí, en cuantos trenes habrían pasado ya delante de sus ojos, en cuantas veces el corazón les habría muerto y resucitado antes de desesperarse…en que momento también se pierde la esperanza y uno simplemente se queda allí viendo trenes pasar…
…no le importaba…nada le importaba una mierda, la espera de todos los que estaban allí no era su espera…y ya podían desfallecer todos y cada uno de ellos que si ese tren era el suyo no iba ha consentir que nadie mas se subiera…
Él no era un cobarde…él no tenia miedo.
El aparato se paro con brusquedad, un silencio se cernió por completo.
Lentamente las puertas se fueron abriendo mostrando el interior.
Observo como había quienes retrocedían, como otros negaban con la cabeza, como la duda paralizaba a muchos y algunos sin embargo ni siquiera se habían levantado de sus asientos.
…El chiquillo, que apenas unos segundos antes susurraba esperanzado, ahora gimoteaba con la cabeza entre las manos…incapaz de sacar valor para ver el interior que las puertas abiertas mostraban, se quedaría allí, sin moverse, atrapado por su propia cobardía asfixiante…
-¡¡eso no me pasara a mi!!-
Se desprendió de ese pensamiento y se acerco al anden, centrándose en lo que había venido ha hacer, era la único que le importaba, la razón por la que estaba ahí…
Ladeo la cabeza, dejándose llenar de claridad, la luz alcanzo sus retinas y todas las inquietudes pasaron a formar parte de una única certeza…se acercó mas, mas…un poco mas…entornó los ojos hacia el interior…vio todo cuanto necesitaba ver, ahora lo sabía…todo lo que había estado esperando, durante tanto tiempo, estaba a unos poco metros de él, allí dentro, esperándole.
Adelantó sus pasos sobre los demás cruzando el umbral mientras sonreía, nada mas importaba, nada tenia otro valor, él estaba allí y ese era su tren…ahí lo supo.
malevolo